Diseño editorial

CosmoTec: una revista escolar para que la escuela escriba, investigue y publique

En septiembre de 2023, tres estudiantes de un colegio público de Cartago firmaron el primer número de CosmoTec. Tres años después, la revista tiene DOI y acceso abierto, y deja una lección para cualquier institución: publicar es la forma más directa de enseñar a escribir, a investigar y a hacerse visible.

Por Dr. Alvaro Cardenas Orozco · · 5 min de lectura

Basado en la revistaCosmoTec: la revista de mañana, hoySemilleros de investigación de la I.E. Sor María Juliana · Leer gratis en Zenodo →
Portada del primer número de la revista CosmoTec, de septiembre de 2023, en estilo de pintura al óleo con trazos de espátula: el retrato de perfil de una mujer androide con cables en la cabeza y el cuello, en tonos azules y cobrizos, y el lema «La revista de mañana, hoy»

El 8 de septiembre de 2023, la Institución Educativa Sor María Juliana de Cartago puso a circular doce páginas con una portada que nadie esperaba de un colegio público: el retrato de una mujer androide y un lema con algo de desafío, «la revista de mañana, hoy». Era el primer número de CosmoTec, la revista científica y tecnológica escolar. Adentro había algo más valioso que el diseño: tres textos firmados por estudiantes.

Uno contaba, en primera persona, lo que le había dejado la formación en robótica con Arduino. Otro explicaba cómo los telescopios se volvieron ventanas al universo. El tercero se preguntaba cómo la inteligencia artificial y los robots colaborativos están cambiando la industria. Cerraba el número la propuesta RotVolutionSTEM del Club de Rotarios de Cartago Pedro Morales Pino, y lo abría un prólogo con una sola idea: esta revista es de quien se atreva a escribir en ella.

Hoy, 11 de octubre de 2026, ese primer número y el segundo están publicados en acceso abierto en Zenodo, con DOI y licencia CC BY-SA 4.0. Lo que empezó como una publicación escolar es ya una obra que se puede citar. Este artículo cuenta por qué ese camino vale la pena y cómo cualquier institución puede recorrerlo.

Nadie escribe igual cuando sabe que alguien lo va a leer.

De consumidor a autor

Los estudiantes pasan horas frente a contenidos que otros producen para ellos. La pregunta que se hace el primer tomo de la Colección MILC, El Mercado de la Atención, es cómo darle la vuelta a esa relación. Su respuesta es sencilla: convertir al estudiante en autor. El mismo celular con el que consume puede servirle para investigar, escribir y divulgar.

Una revista escolar hace ese giro de forma concreta. Le da al estudiante un lector real, una fecha de cierre y una página con su nombre. Ninguna tarea calificada produce ese efecto, porque ninguna tiene público.

Hay una decisión editorial del primer número que vale la pena explicar: los textos se reproducen sin correcciones. No es descuido. Es un registro honesto del punto de partida. Quien lea el primer número y luego el segundo verá cómo crece una escritura, y esa evidencia sirve más que cualquier texto pulido por un adulto.

Cinco cosas que una revista hace por una institución

  1. Impulsa la producción académica de toda la comunidad. Estudiantes, docentes y directivos tienen dónde poner por escrito lo que hacen. Una experiencia de aula que no se escribe se pierde cuando termina el año; una que se publica queda para el siguiente docente.
  2. Difunde el conocimiento que ya existe en la escuela. Los proyectos de los semilleros, las salidas de campo, los hallazgos de una clase: casi todo lo valioso de una institución ocurre sin que las familias ni la ciudad se enteren. La revista lo saca del salón.
  3. Le da visibilidad a la investigación. Un proyecto publicado se puede mostrar en una convocatoria, en una feria o ante un aliado. El propio número 1 lo demuestra: allí quedó documentada la propuesta RotVolutionSTEM del Club de Rotarios de Cartago Pedro Morales Pino, que encontró en la revista una vitrina ante toda la comunidad.
  4. Forma la capacidad de escribir. Escribir para una revista obliga a ordenar una idea, sostenerla con datos y revisarla. Es el mismo músculo que pide una tesis, un informe o un artículo, entrenado desde el colegio.
  5. Enseña a publicar de verdad. Con un DOI, el texto de un estudiante se puede citar, aparece en buscadores académicos y entra en su hoja de vida. Para un docente, es producción intelectual verificable.

Del primer número al segundo

El segundo número, de septiembre de 2024, muestra lo que pasa cuando la convocatoria funciona: pasó de 12 a 22 páginas y de 3 a 7 artículos. Los estudiantes escribieron sobre su recorrido en el semillero de robótica, sobre una convocatoria espacial y sobre algo que rara vez entra en una revista de ciencia: lo difícil de la adolescencia y la importancia de pedir ayuda. Y llegaron los docentes y facilitadores, con textos sobre la historia del semillero ConectaTE, el pensamiento computacional en el aula, los centros de interés en ciencia y tecnología con la Universidad EAFIT y Sol Pacífico, un proyecto de laboratorios de paz.

Ese es el paso que convierte una revista estudiantil en una revista institucional: cuando los adultos también se animan a escribir.

Cómo empezar una revista en su institución

No hace falta presupuesto de imprenta. Hace falta método:

  • Una convocatoria abierta y clara. Qué se puede enviar (artículo, testimonio, reseña, informe de proyecto), de qué extensión y hasta qué fecha. Una plantilla sencilla baja el miedo a la hoja en blanco.
  • Un comité editorial con estudiantes. Leer y comentar el texto de un compañero enseña tanto como escribir el propio.
  • Una ronda de revisión con criterios conocidos. Claridad de la idea, fuentes citadas y un cierre que diga para qué sirve lo escrito. Se revisa para acompañar, no para descartar.
  • Una línea gráfica que se repite. La cabecera, la retícula y las portadillas hacen que el segundo número se reconozca como continuación del primero. La identidad también es una promesa de continuidad.
  • Autorizaciones por escrito. De los estudiantes, de sus familias y de las personas que aparecen en las fotografías, antes de publicar en internet.
  • Publicación en acceso abierto con DOI. Una comunidad en Zenodo es gratuita y le da a cada número un identificador permanente que se puede citar.

Escribir es la otra mitad de investigar

Un semillero que investiga y no publica deja su trabajo a medias. CosmoTec nació para cerrar ese ciclo: que la pregunta del aula termine en un texto que otros puedan leer, discutir y citar. Tres estudiantes lo empezaron en 2023. La invitación de la última página del primer número sigue vigente para cualquier escuela: únase a la aventura y escriba.

Fuentes

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